Las amigas

Los días pasaban lentamente, siempre con la misma rutina. Pero hoy domingo, el día se avecinaba especial .

Alrededor de las 7 de la mañana entraba Juani a la habitación, con la alegría y la energía que le daban sus 27 años.

-Buenosss diasss Maria, que tal has dormido hoy ? Me preguntaba mientras abría las cortinas de la ventana, dejando pasar la luz, iba de lado a lado de la habitación …dejando sábanas limpias ..cogiendo la ropa del armario según decidía lo que yo me pondría ese día y abriendo el grifo de la ducha.

-Ya sabes hija..le respondía yo.-no tan bien como me gustaría…-estas piernas apenas me dejan descansar.

Antes de terminar de hablar y sin apenas oírme, ya me había subido la cama,estaba bajándome las piernas y colocándome las zapatillas.

-Venga Maria, que hoy nos toca ducha…al bañooo.

Casi sin tiempo ni para pensar, me coje del brazo y me conduce hacia la ducha. Mis piernas ya a duras penas me sostienen y hoy me habría quedado un rato más en la cama. Pero aquí no hay esa opción.

-No te mojare el pelo, hoy has de estar guapa, igual tienes visita, hoy es el día de la madre.

Me empieza a enjabonar con una esponja jabonosa, un poco rasposa y entre eso y su energía, siento como se me irrita toda la piel.

La ducha rápida y algo fría acaba de despertarme. Hoy Juani se ha olvidado de ponerme la crema hidratante..esta chica siempre va con prisas pobre.

Después de vestirme a toda prisa recoge a una compañera y nos baja a la planta de abajo.

Entramos en el comedor a desayunar a la hora de siempre. Hoy esta algo más vacío que de costumbre. Llevo en esta residencia casi 2 años y aún trato de acostumbrarme, no me es nada fácil.

En mi mesa somos normalmente 4 compañeras ya amigas, pero hoy falta Julia; nos dijo que vendría su hijo a buscarla y que hoy no estaría con nosotras, su hijo quería pasar el día de la madre con ella.

Teodora y Paquita eran mis otras compañeras de mesa ellas tenían 2 hijos cada una, hijo e hija y yo tenía tres hijos varones. Pero a nosotras no vendría a buscarnos nadie.

Teodora no hablaba nada de sus hijos y nosotras no nos atrevíamos a preguntarle…solo sabíamos que la única vez que habían venido a verla habían acabado peleándose y la pobre había quedado destrozada días. Desde entonces ya nunca la visitaban.

Paquita decía que los suyos eran poco amantes de celebraciones de ese tipo.

A mí me habían dicho que no podían venir, así que no esperaba nada.

Durante la mañana vemos que empiezan a llegar algún que otro ramo de flores, plantas y alguna visita.

Salimos al jardín las tres y nos sentamos en “nuestro banco” así es como lo llamamos porque desde allí vemos todo, nos encanta cotillear la verdad, aquí tenemos tan poco que hacer.

El día nos pasa rápido, es domingo y entre la misa, la comida, los paseos, y ver entrar y salir gente desde nuestro banco, la tarde nos está pasando sin darnos cuenta . Casi a última hora de la tarde llaman a mi amiga ,-Paquita González ?…tienes visita le anuncia una cuidadora, tu hija viene a verte.

-Yo??..pero si me dijeron que no venían ..ufff dijo toda nerviosa mirándonos -mientras se iba con la cuidadora.

Teodora y yo nos miramos alegrándonos mucho por ella.

Nunca me habían importado mucho las celebraciones, pero reconozco que desde que estoy en la residencia estoy cambiando,ver la alegría de mis compañeras al recibir una visita de sus hijos, una caja de bombones o unas flores me hacia sentir cierta envidia y hasta un pellizco de soledad .

-María Ruiz ,me llamaron .-Acaban de traer una cosita para ti, iyooo ? -Dije con sorpresa. Fui a recepción todo lo rápido que mi emoción y mis piernas me permitían, dejando sola a mi amiga Teodora.

Era un gran centro formado por diversas plantas con una preciosa hortensia rosa en medio y una nota que decía “ Para la mejor Madre,con mucho cariño de parte de tus hijos “

La verdad es que me alegre muchísimo.No esperaba nada y no creí que algo así me pudiera hacer tan feliz, pero al mismo tiempo me empece a sentir algo triste porque pensé en mi amiga Teodora.

Hablé un momento con Isabel una cuidadora y después de una mirada de complicidad, a Teodora le trajeron una preciosa hortensia rosa con una nota que decía “ Te queremos “.

No mentíamos, ella fue más feliz y nosotras también .

1 Comment

  1. Bella y triste historia a la vez ……….. Bella porque te das cuenta que los amigos son la familia que uno escoge y con esos gestos sabes que no te equivocaste en elegirlos. Triste porque los hijos siempre deben estar a lado de sus padres como ellos estuvieron cuando éramos pequeños, no olvidar que nuestros hijos ven y harán lo mismo que hacemos con nuestros padres.

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